Edward Powel era un joven de gustos exquisitos y mente elevada. Pero su
absurda tía no le comprendía.
No sólo le obligaba a quedarse en el
poblacho galés donde ambos habían vivido siempre, con la amenaza de
cortarle el suministro de dinero, si emprendía el vuelo hacia regiones
dignas de su persona, sino que le consideraba holgazán, bajo, gordo y
tonto. La solución, por tanto, no podía ser más obvia:
si liquidaba a su
incómoda e impertinente tía, heredaría el dinero y habrían terminado
sus humillaciones.
Reseña
A través de otros blogs llego a mi lista de lecturas este libro.
El autor, utiliza a Edward, el protagonista, para contarnos esta historia, un relato en primera persona en su mayor parte y que nos tiene engañados...
La narración tiene la apariencia de un diario, donde se describe el cómo ve Edward el entorno que le rodea; sin embargo, en vez de contarnos el paisaje y sus relaciones, más bien agrias con su tía y los habitantes del pueblo, vemos como se perfila su carácter, una personalidad llena de defectos, que considera a todos los demás como inferiores a él.
El único inconveniente, es que lo magnifica todo; lo que le sucede, piensa y/o actúa, y al final solo consigue provocar una sonrisa, e incluso en ocasiones una carcajada, porque cada cosa que lleva a cabo, le pone más en ridículo y resulta más inverosímil.
Todos los intentos del protagonista se vuelven contra él.
Su interés, su narcisismo y su egoísmo, contrastan con el carácter de las personas que le rodean, esa gente sencilla que posee un temperamento normal y un carácter apacible.
En un momento dado, la narración toma un giro inesperado, y es la tía quien tiene que tomar el relevo y convertise en narrador; tal vez sea ese punto de inflexión el que realza el final insólito de la narracion, y desmuestra que Edward es un personaje ridículo, infantil y fantasioso, con falta de energía, y obsesionado en un objetivo que no sabe alcanzar.
Este libro es una comedia negra escrita en 1934, pero no tiene ninguna referencia a un tiempo específico, con lo cual no resulta ni anticuado ni pasado de moda, me recordó en su humor negro a la película protagonizada por Cary Grant, 'Arsenico por compasión' y otras similares.
Os recomiendo este libro de fácil lectura y muy ameno, algunas situaciones son realmente hilarantes, y los pensamientos de Edward, contados todos desde su punto de vista, contrasta con las versiones relatadas al final por su tía, que os guarda una sorprendente revelación al final.
El autor, utiliza a Edward, el protagonista, para contarnos esta historia, un relato en primera persona en su mayor parte y que nos tiene engañados...
La narración tiene la apariencia de un diario, donde se describe el cómo ve Edward el entorno que le rodea; sin embargo, en vez de contarnos el paisaje y sus relaciones, más bien agrias con su tía y los habitantes del pueblo, vemos como se perfila su carácter, una personalidad llena de defectos, que considera a todos los demás como inferiores a él.
El único inconveniente, es que lo magnifica todo; lo que le sucede, piensa y/o actúa, y al final solo consigue provocar una sonrisa, e incluso en ocasiones una carcajada, porque cada cosa que lleva a cabo, le pone más en ridículo y resulta más inverosímil.
Todos los intentos del protagonista se vuelven contra él.
Su interés, su narcisismo y su egoísmo, contrastan con el carácter de las personas que le rodean, esa gente sencilla que posee un temperamento normal y un carácter apacible.
En un momento dado, la narración toma un giro inesperado, y es la tía quien tiene que tomar el relevo y convertise en narrador; tal vez sea ese punto de inflexión el que realza el final insólito de la narracion, y desmuestra que Edward es un personaje ridículo, infantil y fantasioso, con falta de energía, y obsesionado en un objetivo que no sabe alcanzar.
Este libro es una comedia negra escrita en 1934, pero no tiene ninguna referencia a un tiempo específico, con lo cual no resulta ni anticuado ni pasado de moda, me recordó en su humor negro a la película protagonizada por Cary Grant, 'Arsenico por compasión' y otras similares.
Os recomiendo este libro de fácil lectura y muy ameno, algunas situaciones son realmente hilarantes, y los pensamientos de Edward, contados todos desde su punto de vista, contrasta con las versiones relatadas al final por su tía, que os guarda una sorprendente revelación al final.
Si yo fuera este libro, me gustaría ser el diario del protagonista, para reirme cada día con sus pensamientos incoherentes y divertidos.
